Revista Reporte MEDICO

¿Gases intestinales? La causa podría no estar en lo que comes

Dra. Montserrat Rodríguez

Dra. Montserrat Rodríguez

Médica y Nutricionista Transformadora

Columnista Vida, Salud y Belleza

Tener una alimentación saludable no siempre significa estar libre de gases intestinales. La Dra. Montserrat Rodríguez explica siete posibles causas que pueden estar relacionadas con este molesto síntoma y que muchas veces pasan desapercibidas.

Los gases intestinales son una situación común, pero para algunas personas pueden convertirse en un problema que afecta su bienestar, su vida social e incluso su calidad de vida. La incomodidad, la distensión abdominal, los eructos y las flatulencias pueden generar vergüenza y hacer que quienes los padecen eviten hablar del tema, incluso durante una consulta médica.

Sin embargo, de acuerdo con la Dra. Montserrat Rodríguez, médico nutricionista, la alimentación no siempre es la causa principal de los gases. Aunque determinados alimentos pueden actuar como detonantes, existen otros factores que pueden contribuir a su aparición.

En uno de sus videos educativos, la especialista presenta siete posibles causas y explica por qué vale la pena prestar atención a otros aspectos de nuestra salud digestiva.

1. Aerofagia: cuando tragamos demasiado aire

Una de las causas que puede pasar inadvertida es la aerofagia, que consiste en tragar aire en exceso.

Esto puede ocurrir mientras comemos, hablamos, bebemos o realizamos determinadas actividades. Comer demasiado rápido, no masticar adecuadamente, conversar constantemente mientras se come, utilizar sorbetos o pajillas, mascar chicle, fumar y consumir bebidas carbonatadas son algunas de las situaciones que la doctora relaciona con una mayor entrada de aire al sistema digestivo.

También puede ocurrir cuando existen problemas nasales o de las vías respiratorias superiores que llevan a la persona a respirar por la boca.

Ese aire necesita salir del organismo y puede hacerlo mediante eructos o flatulencias.

Por ello, algunas medidas sencillas pueden ayudar: comer más despacio, masticar bien los alimentos y evitar hablar mientras se tiene comida en la boca. Si existen problemas persistentes de respiración nasal, la especialista recomienda consultar con un otorrinolaringólogo.

2. Problemas dentales o prótesis mal ajustadas

La salud de la boca también puede tener relación con la digestión.

Una dentadura postiza mal ajustada, la ausencia de piezas dentales, problemas de mordida o alguna pieza que provoque dolor pueden dificultar la masticación.

Cuando los alimentos no se mastican adecuadamente, pueden llegar al sistema digestivo en trozos mayores, lo que podría favorecer procesos de fermentación y contribuir a la producción de gases.

Además, cuando una persona tiene dificultades para cerrar correctamente la boca mientras mastica, puede tragar más aire.

La recomendación es sencilla: si existen gases persistentes junto con problemas dentales, vale la pena consultar al dentista para determinar si existe algún problema de ajuste, mordida o salud oral que deba atenderse.

3. SIBO o sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado

Otra posibilidad es el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, conocido como SIBO.

La Dra. Rodríguez explica que normalmente el intestino delgado contiene una cantidad relativamente pequeña de bacterias, mientras que el colon alberga una mayor concentración de microorganismos que forman parte de la microbiota intestinal.

Cuando se produce un crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado, puede ocurrir una fermentación inadecuada de los alimentos y aumentar la producción de gases.

Una característica que puede presentarse es la distensión abdominal después de comer. Algunas personas observan que comienzan el día con el abdomen relativamente plano y que la distensión aumenta progresivamente durante el día.

Ante esta situación, la especialista advierte que eliminar alimentos de manera indiscriminada no necesariamente resuelve el problema. Una dieta cada vez más restrictiva puede generar frustración y ansiedad si no se identifica la causa que está detrás de los síntomas.

4. Antiácidos y medicamentos que reducen el ácido gástrico

La cuarta causa señalada por la doctora resulta particularmente interesante porque involucra medicamentos que muchas personas utilizan precisamente para aliviar molestias digestivas.

Se trata de los antiácidos y los inhibidores de la bomba de protones, entre ellos medicamentos como omeprazol, lansoprazol, pantoprazol y esomeprazol.

La especialista explica que el ácido gástrico cumple funciones importantes en el proceso digestivo y también participa en la defensa del organismo frente a microorganismos que pueden ingresar con los alimentos.

Al reducirse el ácido gástrico, pueden producirse cambios en la digestión y en el ambiente del sistema gastrointestinal.

No obstante, es importante hacer una aclaración: las personas que utilizan estos medicamentos no deben suspenderlos por cuenta propia. La propia Dra. Rodríguez enfatiza que cualquier modificación del tratamiento debe hacerse en coordinación con el médico.

Si existen gases persistentes mientras se utiliza un medicamento para problemas digestivos, lo adecuado es discutirlo con el profesional de salud y evaluar si existe una alternativa o si el tratamiento necesita algún ajuste.

5. Problemas del páncreas o de la vesícula biliar

El páncreas y la vesícula biliar desempeñan funciones importantes en la digestión, especialmente en el procesamiento de las grasas.

El páncreas produce enzimas digestivas necesarias para descomponer proteínas, grasas y carbohidratos. Cuando existe insuficiencia pancreática, la digestión puede verse afectada.

La doctora menciona algunos signos que pueden hacer necesario investigar esta posibilidad, como heces que flotan, de apariencia grasosa o que dejan manchas de grasa, pérdida de peso sin explicación y flatulencias particularmente fuertes.

Los problemas relacionados con la vesícula biliar también pueden afectar la digestión de las grasas. La presencia de cálculos, problemas en la función de la vesícula o determinadas situaciones después de su extirpación pueden requerir evaluación médica.

Si los gases aparecen acompañados de dolor abdominal, especialmente después de comidas con alto contenido de grasa, náuseas u otros síntomas digestivos, puede ser necesario consultar con un gastroenterólogo.

6. Obstrucciones intestinales y otros problemas estructurales

En este punto, la Dra. Rodríguez hace una advertencia especial: no todos los gases son un problema que pueda manejarse con remedios caseros o pequeños cambios en la alimentación.

Las obstrucciones parciales del intestino y determinadas alteraciones estructurales pueden interferir con el proceso digestivo y provocar distensión y acumulación de gases.

Entre las posibles causas se encuentran las adherencias posteriores a cirugías abdominales, determinadas hernias internas, complicaciones relacionadas con divertículos y otras alteraciones que requieren evaluación profesional.

La especialista enfatiza que esto no significa que una persona que tenga gases necesariamente tenga una enfermedad grave. Sin embargo, cuando los síntomas se presentan junto a determinadas señales de alarma, es importante buscar atención médica.

¿Cuáles son algunas señales de alarma?

La Dra. Rodríguez menciona varias situaciones que deben llevar a la persona a consultar con un médico, entre ellas:

Ante estas señales, la recomendación no es intentar resolver el problema en casa, sino buscar evaluación médica para determinar qué está provocando los síntomas.

7. Disbiosis intestinal y estrés crónico

La última causa que presenta la Dra. Rodríguez es, según su explicación, una de las más comunes y al mismo tiempo una de las que menos atención recibe: la disbiosis intestinal asociada al estrés crónico.

La disbiosis se refiere a un desequilibrio en la comunidad de microorganismos que habitan principalmente en el colon. Este desequilibrio puede afectar la función intestinal y contribuir a síntomas como gases y malestar digestivo.

Pero existe otro elemento importante: la relación entre el cerebro y el intestino.

La doctora explica que existe una comunicación en ambas direcciones entre ambos sistemas. El estrés puede afectar la motilidad intestinal y producir cambios en el funcionamiento del aparato digestivo.

En algunas personas, el intestino puede moverse más lentamente y en otras puede hacerlo de manera acelerada. Estos cambios pueden influir en la microbiota y contribuir a la sensación de distensión y acumulación de gases.

Una observación que comparte la especialista resulta particularmente ilustrativa: pacientes que durante sus vacaciones prácticamente no presentan gases y que vuelven a experimentar el problema cuando regresan al trabajo, a la rutina y a las situaciones que les generan tensión.

Esto demuestra que no todo lo que ocurre en el sistema digestivo comienza necesariamente en el plato.

Escuchar las señales del cuerpo

Los gases intestinales pueden parecer un problema menor e incluso convertirse en motivo de bromas. Sin embargo, cuando son persistentes, excesivos o aparecen acompañados de otros síntomas, pueden representar una señal de que algo necesita atención.

La alimentación continúa siendo importante, pero no debe convertirse automáticamente en la única explicación. La forma en que comemos, nuestra salud oral, determinados medicamentos, la función del sistema digestivo, la microbiota y el estrés son algunos de los elementos que pueden entrar en juego.

Por eso, cuando los gases persisten a pesar de mantener una alimentación adecuada, vale la pena mirar más allá de la comida y buscar la causa.

La Dra. Rodríguez invita a sus seguidores a prestar atención a estas señales y a buscar orientación profesional cuando sea necesario. Como recuerda en su contenido, entender lo que ocurre en nuestro organismo es un primer paso para comenzar a cuidarlo mejor.

Importante: este contenido tiene carácter educativo y no sustituye una consulta médica. Las personas con síntomas persistentes o señales de alarma deben buscar evaluación de un profesional de la salud.


Este artículo está basado en un video publicado por la Dra. Montserrat Rodríguez en su canal de YouTube. Su contenido ha sido adaptado al formato periodístico por el equipo editorial de Revista Reporte Médico para facilitar su lectura, manteniendo la fidelidad al mensaje y las recomendaciones de la especialista.

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