Se estima que 7.4 millones de estadounidenses mayores de 65 años viven con la enfermedad de Alzheimer, una cifra que resalta la importancia del Mes de la Concientización sobre el Alzheimer y la Salud Cerebral, conmemorado cada junio. Esta iniciativa busca promover una mayor comprensión sobre la salud cerebral y las estrategias de prevención.
Controlar la presión arterial, mantener una alimentación saludable, realizar actividad física regularmente y dormir adecuadamente son algunas de las acciones que podrían ayudar a reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
Jessica Alfonso-Rodríguez, dietista registrada y agente del Departamento de Ciencias de la Familia y del Consumidor de University of Florida Institute of Food and Agricultural Sciences (UF/IFAS), impulsa acciones educativas desde el programa de Extensión de UF/IFAS en el condado de Miami-Dade para destacar la relación entre los hábitos de vida, el control de enfermedades crónicas y la salud cognitiva.
“Las investigaciones sobre el Alzheimer respaldan la adopción de medidas proactivas que podemos incorporar en nuestra vida diaria para favorecer la salud cardíaca, como mantener una alimentación saludable, realizar actividad física de manera regular y controlar adecuadamente las enfermedades crónicas, acciones que también benefician la salud cerebral”, afirmó.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos identifican la diabetes no controlada y la presión arterial alta como factores de riesgo importantes para la demencia. Según la agencia, el manejo adecuado de estas condiciones puede ayudar a proteger la salud cerebral y reducir el riesgo de deterioro cognitivo.
Como parte de este esfuerzo, Alfonso-Rodríguez impulsa iniciativas de educación comunitaria para concienciar sobre la relación entre la salud cardiovascular y la salud del cerebro, destacando la importancia de controlar la presión arterial y la diabetes como parte de la prevención del Alzheimer.
Para abordar preguntas frecuentes y conceptos erróneos, Alfonso-Rodríguez invita a la comunidad a reflexionar sobre las siguientes preguntas:
¿Qué tan común es la enfermedad de Alzheimer y existe alguna diferencia entre el Alzheimer y la demencia?
Se proyecta que la incidencia del Alzheimer continúe aumentando a medida que crece la población de adultos mayores. Según el informe Datos y Cifras sobre la Enfermedad de Alzheimer 2026, se estima que el 11 % de las personas de 65 años o más en Estados Unidos padece Alzheimer.
Con frecuencia, los términos demencia y Alzheimer se utilizan indistintamente; sin embargo, la demencia es un término general que describe la pérdida de capacidades cognitivas, como la memoria y la resolución de problemas, que afecta el funcionamiento diario y la independencia de la persona. El Alzheimer, por su parte, es un tipo específico de demencia y representa entre el 60 % y el 80 % de los casos de demencia.
¿Cómo se relacionan la presión arterial y la diabetes con la salud cerebral?
Los estudios sugieren que muchos de los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares también elevan el riesgo de demencia, entre ellos la hipertensión arterial y la diabetes no controladas. Controlar adecuadamente estas condiciones no solo ayuda a manejar las afecciones, sino que también puede favorecer la salud cerebral y potencialmente reducir el riesgo de desarrollar demencia.
¿Podemos reducir el riesgo de padecer Alzheimer y, de ser así, cuáles son algunas acciones cotidianas que favorecen la salud cerebral?
Aunque esta área continúa siendo objeto de investigación, diversos estudios sugieren que mantener hábitos saludables puede ayudar a reducir el riesgo de deterioro cognitivo y, potencialmente, de demencia. Entre ellos se incluyen la práctica regular de actividad física, una alimentación saludable para el corazón, el manejo adecuado de enfermedades crónicas, una buena calidad del sueño y la estimulación mental.
Asimismo, es fundamental protegerse de lesiones en la cabeza, por ejemplo, utilizando casco cuando sea necesario. Además, evitar fumar también puede disminuir el riesgo de deterioro cognitivo.
¿Qué podemos comer para favorecer la salud cerebral?
Las dietas respaldadas por la evidencia científica, como la Intervención Mediterránea-DASH para el Retraso Neurodegenerativo (MIND), los Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión (DASH) y la dieta mediterránea, se asocian con beneficios tanto para la salud cerebral como cardiovascular.
Estas dietas priorizan el consumo de alimentos integrales, entre ellos granos integrales, nueces y semillas, frutas, vegetales, pescado, pollo y legumbres. Asimismo, limitan la ingesta de azúcares añadidos, sodio y grasas saturadas, lo que puede contribuir a reducir el riesgo de deterioro cognitivo.
¿Qué papel desempeñan la actividad física, la calidad del sueño y la estimulación mental en la salud cognitiva?
La actividad física favorece la salud cardiovascular, lo que a su vez beneficia al cerebro al asegurar un flujo adecuado de sangre rica en oxígeno y nutrientes. Por otra parte, una mala calidad del sueño puede afectar la capacidad del cerebro para eliminar toxinas y disminuir el flujo sanguíneo cerebral.
Asimismo, mantener la mente activa mediante nuevos pasatiempos, la lectura o la participación en clases puede ayudar a formar nuevas conexiones entre las células cerebrales, lo que puede contribuir a preservar la función cognitiva y mantener el cerebro activo a medida que envejecemos.
¿Qué medidas pueden tomar las personas para proteger su salud cerebral y manejar mejor estas afecciones?
Informarse sobre cada condición es una herramienta clave para comprenderla e identificar cambios positivos en el comportamiento que favorezcan un mejor manejo a largo plazo. Además, es fundamental que las personas trabajen en estrecha colaboración con sus proveedores de atención médica para dar seguimiento continuo a su progreso.
ACERCA DE UF/IFAS
La misión de University of Florida Institute of Food and Agricultural Sciences (UF/IFAS) es desarrollar conocimientos relevantes sobre los recursos agrícolas, humanos y naturales, así como poner este conocimiento al servicio de la sociedad para mantener y mejorar la calidad de vida. El College of Agricultural and Life Sciences de la Universidad de Florida cuenta con más de una docena de centros de investigación, 67 oficinas de extensión distribuidas por todo el estado, además de profesores y estudiantes galardonados.
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